Afganistán está aún infestado de minas antipersonal y otros artefactos explosivos. En este país, están por todas partes, y se estima que hay un total de 800 km² de territorio peligroso. En Afganistán , un promedio de 60 personas por mes mueren o son mutiladas por las minas o por otros restos explosivos de guerra.
Las víctimas son numerosas y necesitan asistencia durante toda la vida. En los seis centros ortopédicos administrados por el CICR, se les presta asistencia gratuitamente.
La ayuda del CICR
Perder una pierna o un brazo en un accidente de mina ocasiona un inmenso sufrimiento físico, también un gran desamparo psicológico. En sus seis centros ortopédicos, el CICR hace lo posible para ayudar a las víctimas a reanudar una vida normal, a volver encontrar un empleo y a reanudar una vida social, después de tal traumatismo.
El equipo del CICR
En todo el país, hay 500 empleados, los más de ellos también discapacitados, que ayudan a las víctimas de las minas. Puesto que tuvieron que volver a aprender a vivir tras la traumatizante experiencia de la explosión de una mina en su mano o bajo sus pies, pueden comprender el sufrimiento de los pacientes y prestarles el apoyo que necesitan, para reanudar una vida normal. Musa, que también resultó herido por una mina, trabaja como fisioterapeuta en uno de los centros ortopédicos del CICR. En la fotografía, muestra a otro amputado cómo colocar su nueva pierna.
Los pacientes
Desde que Mohammad, de cuatro años de edad, perdió su pierna derecha en un accidente a causa de una mina antipersonal, recibe asistencia en el centro ortopédico del CICR en Kabul, para volver a aprender a caminar, con una prótesis. Como todos los mutilados por una mina antipersonal, tendrá que recibir tratamiento médico durante toda su vida en el centro ortopédico. Éste deberá revisar o remplazar su prótesis, con regularidad, durante su crecimiento, y a lo largo de toda su vida. En 20 años, se ha prestado asistencia a más de 81.000 pacientes.